Últimamente los desafíos relacionados a la escuela y a los resultados de aprendizaje de los estudiantes han tenido mucho atención. El mundo escolar ha sido investigado desde la perspectiva de los profesores, de los estudiantes y de los políticos. “Se buscan sin razón la culpa colocando las habilidades académicas y socioemocionales opuestas entre sí. Ahora deberíamos mirar a la situación en completo y ver cómo la cultura escolar óptimamente apoya el aprendizaje”, la directora Laura-Maria de Mightifier, una aplicación basado por el web que ayuda a los estudiantes a aumentar sus habilidades sociales, comenta la situación refiriendo al nuevo estudio de OECD.

En el estudio nuevo de OECD, Beyond Academic Learning, las habilidades emocionales y las de interacción de los niños de 10 y 15 años fueron investigadas en diez ciudades por diferentes lados del mundo. Según el estudio el sentido de pertenencia predice habilidades sociales y las de interacción mejoradas en la juventud.

“Varias habilidades emocionales y de interacción tienen un efecto positivo en los sujetos académicos, entonces no se puede restar la importancia del sentido de pertenencia. Si un estudiante no se siente como que estaría en un lugar en cual se le ven como una persona completa con fortalezas y una voz que importa, el aprendizaje no se avanza tan bien que con estudiantes quienes sí sienten como que de verdad son un parte de la escuela” recuerda Sinisalo.

El estudio se OECD revela que especialmente estudiantes quienes son curiosos y persistentes llegan a resultados mejores por ejemplo en matemáticas. Esto, y los resultados claros sobre cómo las habilidades emocionales y de la interacción predicen mejor éxito en sujetos académicos, no apoya los ejercicios de repetición o aprendizaje manejado solamente por los profesores.

“La curiosidad, creatividad, ingeniosidad y el pensamiento propio de los estudiantes no se mejora si no tienen que hacer cosas en que se necesitan estas fortalezas. En matemáticas, para construir motivación intrínseca, es importante que los problemas matemáticos se relacionen con problemas de la vida – incluyendo los intereses de los niños y jóvenes. De esta manera los estudiantes van a entender que matemáticas o cualquier otro sujeto no es solamente para la escuela, sino para el resto de sus vidas” dice Sinisalo.

Sinisalo piensa que es fútil posicionar habilidades académicas y emocionales en lados opuestos. Sería más importante a construir juntos cultura escolar en cual el bienestar del estudiante es en el centro.

“También necesitamos la voz de los profesores en la conversación sobre las decisiones relacionadas a la escuela. Es hora de crear espacio para las fortalezas, mentalidad de crecimiento y retroalimentación positiva” dice Sinisalo.

En su opinión, por ejemplo, en lo que se trata del mercado laboral, es particularmente importante que en vez de memorizar cosas, los estudiantes jóvenes practicarán las habilidades emocionales y de la interacción ya en los primeros años de su vida escolar, y no solamente en su primera posición del trabajo.

“Necesitamos una institución escolar que verdaderamente pertenece a todos y es capaz de apoyar a todos a lo largo de su carrera escolar a través de recursos y redes de cooperación. Practicar habilidades emocionales y de la interacción no tiene que competir por los recursos con las habilidades académicas, pero por último los resultados del estudio por OECD nos muestran que estas habilidades son mejores cuando se las utilizan juntos también en la vida diaria de la educación” resuma Sinisalo y enfatiza que se llegan a grandes éxitos en escuelas por diario y que la ejecución del trabajo de los profesores aún es por nivel más alto por nivel global.

En su opinión es esencial llevar atención a estas historias de éxito e innovaciones buenas y hacer que la escuela sea un lugar apropiado para aprender por el futuro.